será posible

esto de cruzar el atlántico se está volviendo deja vu. decí que hay caras nuevas. la de dorine tiene siempre colgada una sonrisa; a contramano de su tierra, que vio nacer a los parisinos y al inventor de la guillotina. tristan, oriundo de inglaterra como su nombre no lo indica, creyó que había venido a pasar música. pobre. pilar y juan pablo cayeron con alfajores havanna y dulce de leche chimbote en un acto tan patriota como astuto. de todos modos el hecho de que por esto hayan ligado uno de los camarotes de invitados no deja de ser un rumor. el otro me pertenece desde hace tiempo, al punto que ya me llega el correo y estoy pensando en poner un vidrio en la pared para hacerme una pecera ambulatoria. llegando a bermuda apareció un pajarito idéntico al del año pasado. tan parecido resultó ser que me tomé el trabajo de averiguar cuánto crecen los pajaritos en un año. era otro. esta vuelta le hicimos pito catalán a la parsimonia y sólo nos quedamos en bermuda una sola noche. aunque fue suficiente para reencontrarnos -hilarante asado mediante- con pitu, marcelo y compañía. bermuda es un embole, pero como adentro están pitu y marcelo te hace sentir que llegaste a disney. al día siguiente ya estábamos pescando de nuevo. esta vez hubo suerte, picó un dorado de más de diez kilos que cuando lo vio venir a laurance con un bate de beisbol le dieron ganas de aprender a volar. de haber aprendido no lo habrían hecho sushi. yo sushi no como ni cuando piso un loft, pero esta vez, navegando a vela en medio del oceáno atlántico, me entraron ganas. qué bueno el sushi. entre chapuzones diurnos y ping pongs de estrellas [view photos!] nos fuimos haciendo amigos. amigos de ésos que no le preguntan a dorine qué hace en cubierta con los pies envueltos en cinta aisladora. ni le recriminan a tristan que guardó el colador en el cajón de los cubiertos y hubo que tirar una granada para destrabar el mueble. y hasta hubo uno que se pasó de encanto y armó un banquito en proa para que nos sentemos a ver los delfines. lástima que después se rompió el piloto automático y se nos acabó la burguesía: los seis a timonear un rato cada uno durante los próximos tres días. el percance se transformó en buena noticia cuando en vez de parar en santa maría, que es un clon de bermuda, nos fuimos para são miguel, que es la isla de la fantasía. la isla viene con cataratas, pueblitos tranqui, colinas, vaquitas, bosques y mar. es, según yo, la mejor isla del mundo [view photos!]. ideal para rentar una caravan y salir de caravana. mirá si estará buena que me puedo dar el lujo de inmolarme bloguísticamente con una frase semejante sin remordimiento alguno. la excursión fue bastante random. o no. pusimos como única premisa ir siempre para adelante. la isla no es groenlandia así que no nos iba a costar mucho darle la vuelta. o sí. es que está buena de verdad y paramos cada 5 metros. encima nos reímos mucho, y cuando te reís mucho o frenás o te la ponés. como cuando pasamos delante de una torre de un metro de alto, sin luces y en medio del campo, y a pilar se le ocurrió que se trataba de un faro. en ésa casi volcamos. cambiando de tema, cuando vi la mancha negra en las fotos creí que había capturado la aurora boreal. después vi que se repetía en las demás y me puse a llorar un ratito. esta vez la cuidé, leí el manual, fundita acolchada, todo. cansado de gastar más en fotografía que en comida o velas, ahora la mancha y yo convivimos en armonía. lo que no me quita nadie es haber inventado la marca de agua permanente. penurias al margen, después de cambiar la hora seis veces llegamos al otro lado del océano. abrazo, palmada y beso aphrodite, y muchas gracias por todo. nos vemos en fotos.

rozando la caradurez

con tanto semáforo y bocinazo me volvieron las canas. razón más que suficiente para tomarme una semana y escapar de la rutina (?). o mejor 10 días, ya que estamos (?)(?). al principio se me cruzó por la cabeza flotar a la deriva en una cámara de tractor, pero después me incliné por un apartamento en un condominio a todo trapo que martín gentilmente me prestó. como yo muy billonario no soy le di tres vueltas en scooter a la rotondita que hay frente a la recepción porque me daba vergüenza dársela al valet parking para que me la estacione. el resto del complejo lo disfruté a pleno. tal vez demasiado: tanto jacuzzi me cayó mal. la consecuencia fue una tocesita timidona que asomó una semana más tarde y que al cabo de otras dos mutó en un catarro terrorista. paseando por la ciudad mientras estuve sano descubrí varios patrulleros estacionados a los costados de las calles. policías ninguno, ni adentro ni afuera [view photos!]. es que no hacían falta. con una soberbia estrategia que merece un nobel de algo, el miami police department se dio cuenta de que cuando la gente los ve instintivamente baja la velocidad, se descarta los vicios y pone los guiños. si hasta yo miraba por el espejo retrovisor con tal de aparentar prudencia. otra cosa que me encontré fue el museo de los niños. para ingresar era condición sine qua non estar acompañado de al menos un niño. al rato les demostré que al chico que todos llevamos dentro yo también lo llevo por fuera; y pasé. una maravilla el lugar. y las fotos fueron de las pocas que sobrevieron a mi antibackup. suerte que también se salvó la de la mujer arbusto con bolsas de compras. yo le aposté a tata que se trataba de una señora a la que el marido la había plantado porque se había ido de shopping. y hablando de vos, tata, todavía no sé si darte las gracias o pedirte perdón. la pasé tan bien que te hice mal. no aprendo más, esto de viajar de un lado a otro está buenísimo pero no trae finales felices. vos te quedaste extrañándome y yo me tuve que consolar con unas crocs, que dicho sea de paso son como tener a un chino haciéndote acupuntura mientras vas caminando. ahí llegaron los refuerzos, nos fuimos.

haceme reír

despertarte al lado de la chica con la que todo el estado de florida sueña y salir juntos para disney. así da gusto ser jueves. en el viaje me quedo dormido más de lo que debería, no tengo pasta de copiloto. recién me despabilo cuando leo walt disney world: el cartel me genera lo mismo que el ratón pérez a los chicos sin diente. no debe haber dormilón en el mundo que no madrugue a las 5 am con tal de ir a ver a los personajes que tanto lo divirtieron de chico, a excepción de los que no tuvieron tele o se les escurrió la infancia jugando al ajedrez. entrar a disney es volver a tener 9 años. es más, ahora que estoy acá me doy cuenta de que nunca dejé de tenerlos. si hasta las ligustrinas, de las que nunca fui muy amigo, posan para la foto con la forma del pato donald [view photos!]. epcot es el parque educativo y por ende -nobleza obliga- el más embolante de todos. yo me subí a un trencito en busca de emociones y resultó ser la versión feliz del tren fantasma, con tucu-tucus y perritos lassie. pero el viaje no fue en vano, claro que no. a bordo me enteré que la banana es la fruta más popular del mundo. es impresionante cómo te instruyen este tipo de parques, yo habría jurado que era la manzana. embriagados de conocimiento, nos fuimos a magic kingdom, donde el único que la pasa mal es que el está adentro del pato donald. convengamos que un traje de peluche no es el atuendo más feliz para esta época del año en orlando. aunque mientras lo sigamos abrazando para sacarnos fotos, esto no pinta que vaya a cambiar. el resto de la concurrencia lo pasamos bomba. le insisto a tata para que haga la fila así la maquillan como a una princesa pero siente vergüenza. no debería. las princesas son princesas todo el tiempo, no importa la edad. sé que allá esto suena recontra cursi pero en disney no, acá vale todo. el público va desde bebés a punto de nacer hasta viejas gruñonas, que putean porque la caverna está toda oscura, que no se ve una mierda y que se van a partir la columna en cualquier momento. afortunadamente la sangre no llegó al río porque la señora se dio cuenta de que en realidad llevaba puestos los anteojos de sol. la señora no fue la única que sintió miedo en disneyworld. un muchacho llamado hernán, hidalgo navegante de mares embravecidos y monstruos marinos, se llenó de preguntas cuando le tocó subirse a una montañita rusa que salpicaba agua de tanto en tanto. en una foto automática salió con la cara desfigurada por el horror, compartiendo el vagón con un matrimonio y dos niños. ahora en algún lugar del mundo hay una familia que se va a reír de mí por generaciones. y eso que ésa era la fácil, la jodida es space mountain. te suben a un carrito, te apagan la luz, y te empujan a 200 km/h. tata la hace con los ojos cerrados. dice que es por los lentes de contacto, pero yo tengo mis dudas. cerrar los ojos es como correr en un fórmula uno en segunda. abrirlos no te hace más valiente sino más miedoso. y sin ánimo de generar polémica, no creo que walt hubiese estado de acuerdo con este tipo de juegos. él sólo quería hacer feliz a los chicos. y yo no veo felicidad en la sensación de descarrilar en cualquier momento y estrolarte contra un puesto de merchandising. no sé, será que me estoy poniendo viejo. :(

¿en qué estaba pensando cuando apreté delete?

qué grande que es miami. no estoy habituado a las grandes ciudades, como que me acostumbré a las islitas. cuando pregunto para llegar a algún lado y la explicación dura más de un minuto, me cuelgo, empiezo a pensar en en el mundial '86 o en cómo hacen los esquimales para no derretir el iglú cuando se bañan. igual perderse en miami tiene su encanto. la ciudad es muy descapotable, con rascacielos de un lado y la playa del otro, y edificios art decó con muchachos de bronceado julio iglesias haciendo juego, y chicas en rollers de acá para allá. tenemos un scooter que usamos para movernos y 1 de cada 3 no termino en el lugar deseado. está bueno cuando en vez de flagger street vas a parar a una placita con tótem y vista al mar [view photos!]. está malo cuando en lugar de brickell avenue aparecés en medio de un ghetto con una motito que no es robada. aún. sí, andar en moto es peligroso. el otro día me entró una basurita en el ojo a 50 km/h y estuve una semana con cuatro sentidos y medio. tuerto y todo pude disfrutar de la grata compañía de marcos, un amigo de la propaganda que está viviendo por acá. gracias a marcos volví a sentir de cerca el olor a asado. también fuimos juntos a ver un partido de la NBA. o un show, la palabra es un show. se trata de un montón de numeritos de circo post moderno que cada tanto interrumpen para jugar un ratito al básquet. uno de sus personajes me llamó mucho la atención. me lo imaginé en un boliche hablando con una chica:
personaje: ¿y vos que hacés?
chica: trabajo en una panadería, ¿y vos?
personaje: yo nada, un enano me carga camisetas en una gomera gigante y yo las lanzo a las tribunas subido a unos zancos.
el partido a menos que pagues 5 lucas se ve chiquito. pero si tenés una lupa a mano te vas a dar cuenta que el que acaba de embocar el libre no es ni más ni menos que manu ginóbili. un momento así daba para sacar muchas más fotos, aunque fiel a mi estilo me olvidé de cargar la batería de mi cámara número mil. igual no importa, fotos no me van a faltar en esta ciudad donde la gente va a trabajar en ferrari.
nota del autor: hablando de fotos, las perdí casi todas. hice un back up de computadora a computadora y la magia de la tecnología las hizo desaparecer para siempre. por eso está apagado el view photos! de arriba. algunas se salvaron, asi que si querés verlas podés usar éste: [view photos!].

en el mapamundi parecía más cerca

como nada es para siempre le decimos chau a st. maarten en una solemne ceremonia que duró once noches. del otro lado del mar nos esperan las islas vírgenes americanas. con o sin gps es muy difícil errarles, hay banderitas de estados unidos hasta en los baños y encontrás wi-fi en cada palmera. de st. thomas en lugar de alfajores me llevé de recuerdo las imágenes del superbowl en cuanto plasma había en la isla. deporte raro el fútbol americano. yo estoy más cerca de descifrar el genoma humano -me falta un cromosoma- que de entender cómo se juega. en cambio las islas vírgenes británicas son una fábrica de fondos de pantalla [view photos!] y eso, una fábrica de fondos de pantalla. ahora si de puerto rico se trata, dan ganas de tener un motorhome para llenarle el vidrio de calcomanías de I (L) PUERTO RICO [view more photos!]. y no sólo porque aquí comí el mejor sandwich de pollo de toda mi vida. no sé, las chicas por ejemplo. si te querés casar y no sabés con quién, vení a puerto rico. te volvés loco. tiene sus contras, seguro; tomarse un taxi y arrepentirse en la misma cuadra son diez dólares. lo de que llovió todos los días todo el día nadie tuvo la culpa. o sí, fue gracias a todos los que en los '80 usaron aerosoles a troche y moche. qué tema el del recalentamiento global. en groenlandia deben estar tomando caipirinha. después cometimos el gravísimo error de parar en puerto plata, capital mundial de la corrupción en la costa norte de república dominicana. desde el momento en que aparecimos en su radar empezaron a hacer fila para cobrarnos algo. hasta la mismísima marina de guerra mandó a un señor de bigotes a inspeccionar una sentina y media a cambio de unos cuantos dólares. cuando en la oficina reclamamos el correspondiente recibo nos respondieron heroicamente: "la marina no da recibos". un frase de lo más pituca si no fuera porque el oficial a cargo no guardó la plata en ninguna caja registradora sino en su bolsillo. ah, y tampoco da vuelto, así que tuvimos que salir a buscar nosotros. una lástima, con las ganas de quedarnos que teníamos. pasa que desde que llegamos a barbados fuimos perdiendo tripulantes por el camino. ya en st. maarten quedábamos únicamente laurance y yo. muy gran hermano todo. por eso las mil millas que quedaban hasta miami hubiera estado bueno hacerlas más descansados. o que soplara un poco menos. o a favor aunque sea. suerte que a bordo hay suficiente helado de grosellas y películas high definition. es que acá nos cagamos a palos pero con glamour.

yes i can

trinidad y tobago está a vuelo de pájaro de sint maarten. el que me tocó a mí me parece que estaba cansado porque paró en todas las islas del caribe. yo mareado por tanta escala en una de las paradas me bajé del avión y fui derechito a migraciones. recién me di cuenta del error cuando debajo del cartel de welcome leí granada en lugar de trinidad and tobago. inmediatamente volví picando al avión, que por suerte me estaban esperando. y así fue como llegué a trinidad y tobago, más precisamente a trinidad. vine hasta acá para sacar la visa para entrar a estados unidos. yo creo que me la van a dar, más ahora con lo de obama ser oscuro suma. trinidad es una selva de cemento. a falta de leones hay personas que si no les das 50 dólares también te arrancan un brazo. a cada lado que voy la gente cuando me ve se agarra la cabeza y dice qué hacés acá??? no! tomate un taxi. yo encima con cámara de fotos en mano [view photos!] y gesto de me perdí de nuevo. en la embajada de estados unidos se ve que están al tanto porque pusieron pilotes, rejas, detectores de metales (2), cacheos y no está permitido ingresar con objetos electrónicos de ningún tipo. les aseguré que si me rechazaban la visa no le iba a revolear la cámara a nadie, pero así a todo la tuve que dejar en el negocio que está a la vuelta, previo pago de 5 dólares. creo que con esto de la crisis los estados unidos se aliaron con el negocio que está a la vuelta. otro gran problema que tienen los trinidenses es el tráfico. hay mucho auto para tan poca autopista. la gente que vive en las afueras tiene que salir de su casa a las 4 de la mañana si quiere llegar al centro antes de las 8. si sale más tarde la agarra el embotellamiento y chau presentismo. esto no lo leí en la lonely planet, me lo contó la mismísima gente de las afueras. pará que me suena el teléfono. hola. yes. ok. thanks. era la gente de obama. estoy adentro. y no sólo eso. me dieron la visa por diez años. vamos todavía, vuelve el blaxpoitation.

qué bochinche

hay una isla en el caribe en donde cualquiera que la pise no sale sin haber pecado. ya antes de bajar del avión hay una manada de locos que, aprovechando que aquí también la pista da a la playa, te están esperando en la orilla para ponerse detrás de la turbina y que los tumbe la onda expansiva. los carteles que pusieron para advertir los serios daños que esto puede causar, incluyendo la muerte, ahora sirven para sacarse fotos [view photos!]. bienvenidos a sint maarten. o a saint martin. la isla tiene dos nombres porque tiene dos banderas. los bares, las discos, los casinos, las sonrisas, están en la parte holandesa. del lado francés hay un montón de panaderías boutique. nosotros, valga la redundancia, no quedamos con holanda. un dato curioso es que no hay próceres. se ve que a la hora de independizarse los isleños le pegaron un tubazo a los colonizadores preguntando ¿che todo bien si somos libres? y del otro lado les dijeron bueno, dale. a falta de batallas los héroes de las plazas no son guerreros con espada y a caballo sino choferes de autobus y policías de tránsito. te lo juro. volviendo a lo del baile del avión, tengo que confesar que yo también probé. primero tomé la precaución de esperar un par de veces, y al ver que no se moría ninguno me mandé. y está bueno eh. es como si te pusieras detrás de la turbina de un avión que está aterrizando en la playa. tragás como 3 kilos de arena pero la pasás muy bien. casi tan bien como en el soggy dollar bar. ése es el eje del mal. desde los apoyavasos te lo aclaran por las dudas: IS NOT A FAMILY BAR. cinco minutos más tarde ni el apoyavasos ni la aclaración hacen falta. en ciertos momentos de la noche se activa una ducha que moja a la parte más activa de la pista. para joder, nomás. yo cuando la vi me puse a chapotear de lo más contento hasta que una vocecita dentro mío me dijo ¿vos no habías traído la cámara? será posible. esta es la cuarta o la quinta, ya no sé. tal vez se hubiera salvado sino fuera porque nahir, en un estado inimputable, empezó a sacar fotos al grito de Pero si anda, anda. si buscás algo más tranqui probá con jimbo´s. una de las barras da a una pileta donde hay desperdigadas por el fondo monedas exclusivas. el que las bucea toma gratis. pero no vale hacer snorkel. o capaz que vale, no sé, yo después me arrepentí. si lo que buscás en cambio es arrancarte la cabeza, andá a bliss, una disco muy grande pero con onda. podés conseguir entradas gratis todos los domingos en una carrera de cangrejos que organizan en el bar de al lado. tip proyecto shamrock: el 34 tiene problemas. los martes a la noche la isla entera se mete adentro de lady c. no sé si se llena porque es costumbre o por lucy, la checa que hay en la barra con cara de soy un amor. si a esta altura ya te quedaste sin plata podés intentar recuperarla en alguno de los casinos. yo dolido por lo del cangrejo intenté obstinadamente con el 34 hasta que me di cuenta que la culpa no la tenía el bicho. el 34 es mufa. decidí entonces probar suerte con el black jack pero me equivoqué de mesa y me senté en la de los millonarios. dos manos me duró el status. y bueno, si todo lo demás no te llena siempre queda platinum, que tiene nombre de cabarulo y por supuesto que lo es. según lo que me contó un amigo invisible vale la pena. aunque no es recomendable si al día siguiente tenés pensado bucear. yo andaba lo más pancho a 3 metros de la superficie cuando un tiburón del tamaño de una f-100 con cúpula me pasó de largo. pasó a cierta distancia, lo cual es mucho peor, porque si pasa enfrente o te mordisquea, listo; pero cuando te pasa lejos te consumís el oxígeno de golpe pensando ¿me vio o no me vio? menos mal que no me vio.

islandia

después de barbados nos fuimos de rally por cuanta islita se nos cruzó por el camino. palmeras más palmeras menos, paramos en st. vincent, st. lucia, martinique, dominica, guadeloupe, les saints, bequia, marie-galante y st. barths. la aventura podría intitularse como La conquista del nuevo milenio, pero a mí me parece un poco pretencioso. yo preferiría Prueba y error. en bequia nos quedamos a pasar la noche. es un lugar pintoresco a mansalva donde te cobran y te fajan en euros. de paseo por el pueblo me topé con la pulsera por la cual el almirante nelson hubiese perdido el otro brazo. y sin pensarlo mucho me la compré. de haberlo pensado un poco más no hubiese quedado en bancarrota, porque la pagué lo mismo que un sedán 4 puertas. a la idea de parar en montserrat la dejamos para otro momento cuando poco antes de llegar vimos que el volván estaba en erupción. según lo que escuché, fue un espectáculo dantesco, con la isla revoleando lava a la marchanta en medio de una noche; a ver, expectante, ponele. yo, a todo esto, soñando con que era el rey león. cuando fue el turno de mi guardia, en lugar de un volcán prendido fuego me tocaron 32 millas de mar calmo. inolvidable. al día siguiente le pasamos cerca a redonda, una isla de 2 millas de largo que el genio que la compró se proclamó rey. reflotando la idea de conseguir una islita para anotarla en la fifa y jugar un mundial con mis amigos, se me cruzó por la cabeza ir a tocarle el timbre a su majestad. aunque mejor no, la isla mas que una isla es una roca grande y para entrenar sería un bajón, la pelota se te va al agua todo el tiempo, un bajón. en st. barths tampoco hay mucho espacio. en la misma manzana te entran el centro y los suburbios. para que vean que no miento, la pista de aterrizaje empieza donde termina la playa [view photos!]. la gente se baja del avión con la heladerita en la mano, ninguna valija. pero pensándolo bien, acá todo es muy chic, al que agarran con una heladerita lo deportan por grasa. esto chorrea glamour por todos lados, es la panacea del jet set. lástima que yo tengo grandes problemas para reconocer famosos. hace un rato una mujer me preguntó la hora, y bien podría haber sido catherine zeta-jones, charlize theron o meg ryan. a cualquiera de las tres si la veo en una peli me pongo como una moto, pero acá no. acá son las cuatro y cuarto.

roberto carlos: vení que hay lugar

nunca entendí a los que se juntan en un salón y fundan una Asociación de Amigos de la Avenida 9 de julio. si esa gente pisara una iglesia o un tenedor libre se daría cuenta de que un abrazo le viene mucho mejor a una persona que a un semáforo. en barbados no hay avenidas. será por eso que la gente es tan amistosa. nosotros nos movimos a dedo para todos lados. una vez nos levantó una pareja macanudísima, era el cumpleaños de ella. nosotros íbamos para unas cuevas que hay al este de la isla. ellos no, ellos iban para otro lado. igual nos llevaron. el desencanto al ver que las cuevas estaban cerradas nos duró un estornudo, porque del lado de afuera había paisajes por todos lados. al cabo de 200 fotos [view photos!] empezamos a sentir lo que siente la gente que para volver a su casa tiene que caminar 40 minutos hasta el medio de transporte más cercano. fue justo ahí cuando apareció sin capa ni traje de superhéroe la cumpleañera macanuda ofreciéndose para llevarnos de regreso a la marina donde tenemos el barco, pese a que esta vez tampoco iban para ese lado. y pensar que hay gente que se hace amiga de un reloj de sol. lo que no visitamos fue un parque repleto de mariposas, astutamente llamado Museo de la Mariposa. el museo cierra sus puertas a las 4 de la tarde aduciendo que las mariposas se tienen que ir a dormir. dejate de joder. yo me he cruzado con más de una mariposa después de las 4 de la tarde y estoy convencido de que ninguna volaba sonámbula. a todo esto, qué buena que está la marina donde estamos parando. tenemos pool gratis, bar acuático y happy hour de 6 a 7. de acá no nos sacan ni con la orden de un juez. el resto de la isla también se pone bueno. las palmas se las lleva un bar que de afuera no dice y de adentro tampoco, pero la pasás tan bien que querés que sea de noche todo el día. es el mismo bar donde no se podía bailar en medio de la calle, hasta que aparecieron siete descontrolados que venían de cruzar el atlántico.

Viva